Es la pregunta que nos hacen casi todos los negocios: "¿invierto en Google o en Instagram?". La respuesta corta: depende de si la gente ya busca lo que ofreces. La diferencia entre las dos plataformas está justo ahí.
Google capta demanda; Meta la crea
En Google apareces cuando alguien busca activamente ("fisioterapeuta cerca de mí"): hay intención, y esa intención convierte muy bien. En Meta (Facebook e Instagram) interrumpes a quien no te busca todavía, pero encaja con tu cliente ideal: sirve para darte a conocer y para recordar a quien ya te vio.
Cómo repartir
Si vendes algo que la gente busca (servicios, urgencias, comparativas), empieza por Google. Si vendes algo visual o de impulso, o necesitas crear ganas donde aún no las hay, Meta gana peso. Y el retargeting en Meta de quien te encontró en Google suele ser de lo más rentable que existe.
No es Google contra Meta: bien combinados, uno recoge la demanda y el otro la alimenta. Lo importante es medir de dónde salen los clientes de verdad y mover el presupuesto hacia ahí.
