Si tu web recibe visitas pero casi nadie te escribe, compra o reserva, no suele ser mala suerte: suele ser uno (o varios) de estos errores. La buena noticia es que casi todos tienen arreglo, y muchas veces se consiguen más clientes mejorando la web que gastando más en publicidad.
Los cinco frenos más habituales
- Mensaje confuso: en tres segundos no se entiende qué ofreces ni por qué elegirte.
- Contacto difícil: el teléfono o el formulario están escondidos o son un incordio.
- Va lenta en el móvil, donde te ve la mayoría de la gente.
- No transmite confianza: sin reseñas, casos ni pruebas, cuesta fiarse.
- Sin una llamada a la acción clara que guíe al visitante al siguiente paso.
Por dónde empezar
Antes de tocar el diseño, ordena el mensaje: qué problema resuelves, cómo, qué lo respalda y qué tiene que hacer el visitante. Con eso claro, cada pantalla se construye para llevar a la persona hasta el contacto sin fricción.
Si no sabes cuál de estos errores te está frenando, una auditoría de conversión (CRO) te lo dice con datos y te da las mejoras concretas por orden de impacto.
