La medicina estética tiene un buen problema: mucha gente busca tratamientos cada día. Y un problema de verdad: muchísima competencia. Con la publicidad bien enfocada puedes quedarte con la parte de esa demanda que más te interesa y llenar la agenda de los tratamientos más rentables.

Google para la demanda, Meta para el deseo

En Google captamos a quien ya busca un tratamiento concreto (con mucha intención de reservar); en Instagram despertamos el interés con antes/después y contenido que genera confianza. Juntos cubren desde quien ya lo tiene decidido hasta quien todavía se lo está pensando.

Cada tratamiento es una campaña

No es lo mismo captar para un tratamiento facial de ticket bajo que para uno corporal de varias sesiones. Separar campañas por tratamiento nos deja poner el presupuesto donde más margen dejas y medir qué servicio sale realmente a cuenta.

Y siempre medimos citas y valoraciones, no clics ni "me gusta". En un sector tan competido, la diferencia está en llevar la cuenta con cabeza y en transmitir confianza (equipo, resultados reales, cercanía) mejor que el de al lado.