Casi nadie compra ni te escribe en la primera visita a tu web. Se distraen, comparan, lo dejan para luego… y muchos no vuelven. El remarketing (o retargeting) sirve justo para eso: volver a mostrar tus anuncios a quien ya te visitó, para que no se te olvide y termine dando el paso.

Por qué rinde tanto

Le hablas a gente que ya te conoce y que mostró interés: no partes de cero. Por eso el coste por cliente suele ser mucho más bajo que el de captar a alguien nuevo. Es, muchas veces, la parte más rentable de una cuenta de publicidad.

Cómo se hace bien

La clave es no ser pesado ni perseguir a todo el mundo por igual: separar a quien solo miró de quien estuvo a punto de comprar, limitar cuántas veces ve el anuncio y adaptar el mensaje a lo que hizo en tu web. Bien hecho, recuerda; mal hecho, cansa.

Funciona tanto en Google como en Meta, y es de lo primero que activamos cuando ya llega tráfico: aprovechar a quien ya te encontró es más barato que salir a buscar a otro.